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Resultados 2016

martes, 01 de noviembre de 2016

LIMPIEZA DEL MEDIO AMBIENTE UTILIZANDO PLANTAS TRANSGÉNICAS

LIMPIEZA DEL MEDIO AMBIENTE UTILIZANDO PLANTAS TRANSGÉNICAS

Santiago, Chile – Cuando se habla sobre plantas genéticamente modificadas (GM) mediante técnicas de ingeniería genética, se suele mencionar solamente a las plantas GM utilizadas en el ámbito agrícola. Esto se debe a que desde 1996 se cultivan comercialmente plantas GM con dos tipos de rasgos dominantes: resistencia a insectos y/o tolerancia a herbicidas, permitiendo reducir las pérdidas por plagas y un mejor controlar de malezas – aunque nuevos rasgos como la tolerancia a sequía o mayor cantidad de nutrientes muy pronto comenzarán a tener mayor presencia a nivel comercial.

Sin embargo, hay otras aplicaciones que son prácticamente desconocidas, y una de ellas es la fitorremediación, que consiste en el uso de plantas para eliminar o degradar la contaminación de suelos y aguas superficiales. Esta técnica se ha propuesto como una alternativa barata, sustentable, y eficaz frente a tecnologías de remediación convencional.

Las plantas usan la energía del sol (mediante la fotosíntesis) para extraer sustancias químicas del suelo y  depositarlas en sus raíces o parte aérea (tallos y hojas), para convertirlas en sustancias menos tóxicas al interior de la planta, o en gases no tóxicos que se liberan al ambiente. De esta forma, las plantas pueden ser entonces cosechadas y tratadas, eliminando finalmente los contaminantes del suelo. Las sustancias pueden ser inorgánicas como los metales pesados (cadmio, mercurio, plomo…), arsénico y residuos nucleares radiactivos, así como orgánicas (petróleo, solventes, compuestos fenólicos, explosivos, fertilizantes, herbicidas y pesticidas).

Por esto, una planta útil para fitorremediación debe tener una alta tolerancia al contaminante, la habilidad de degradarlo y/o acumularlo en su biomasa, la capacidad de absorber grandes cantidades de agua del suelo, gran biomasa y crecimiento rápido.

Se conocen unas 400 especies que pueden acumular alguna sustancia contaminante. La mayoría son muy conocidas, tales como el girasol (para el uranio y arsénico), el álamo (para el níquel, cadmio y zinc), la mostaza (para el plomo), entre otras, como la alfalfa, el tabaco, el tomate, el zapallo, el sauce, etc. Sin embargo, generalmente las especies que pueden tolerar y crecer en sitios contaminados crecen muy lentamente, o tienen poca biomasa, o están adaptadas a condiciones ambientales muy específicas. En el caso de los árboles, que tienen grandes sistemas de raíces, mucha biomasa y bajos requisitos de insumos agrícolas, toleran muy mal los contaminantes y no los acumulan. Por lo tanto, hasta el momento las plantas convencionales no cumplen adecuadamente con los requisitos para ser fitorremediadores exitosos.

MAYOR EFICIENCIA CON INGENIERÍA GENÉTICA.

La capacidad remediadora de las plantas convencionales puede mejorarse significativamente mediante técnicas modernas de modificación genética de plantas. El mejoramiento o introducción de nuevos rasgos para la captación y acumulación de contaminantes en plantas de gran biomasa (y/o rápido crecimiento) están demostrando ser una estrategia exitosa para el desarrollo de mejores fitoremediadores [3]. Para esto normalmente se insertan genes provenientes de microorganismos remediadores, o pueden ser transferidos de una planta a otra variedad mejor adaptada a las condiciones ambientales del sitio contaminado.

FUENTE: Todo el Campo